Viaje a Colorado

jueves, 5 de agosto de 2010





















































































































































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UNA GUÍA ESTUPENDA PARA VIAJAR A NARNIA

miércoles, 4 de agosto de 2010


Guía Narniana para Vajeros involuntarios
Reportaje a Ezequiel Dellutri (Autor) ¿Por qué decidiste escribir un libro basado en las Crónicas de Narnia? Siempre me gustaron las Crónicas. Hay muchos libros que me resultan interesantes pero que al resto de las personas le parecen aburridos o poco emocionantes. Pero con las Crónicas pasa algo distinto, porque son novelas que les gustan a casi todos. Durante algunos años, leí un capítulo de "El León, la bruja y el ropero" por semana a mis alumnos de séptimo año… ¡siempre se fascinaban con la historia! Les encantaba seguir a los personajes y recordaban perfectamente lo que habíamos leído la semana anterior, porque Lewis es uno de esos autores que tienen la capacidad de trasmitir emociones de una manera simple pero muy efectiva. Muchos de mis alumnos conocieron y leyeron el resto de las Crónicas mucho tiempo antes de que se filmase la película y alguno hasta me ha escrito agradeciéndome por haberlo iniciado en la lectura de Lewis.
Cuando se estrenó la primera película basada en los libros de Lewis, hubo muchas más personas que comenzaron a interesarse por Narnia, así que me pareció oportuno escribir una serie de artículos para JvnWeb. Fueron siete comentarios que se publicaron durante los primeros meses del 2006. La cosa hubiese quedado ahí, pero como si fuese un relato maravilloso, llegó el hada madrina. En este cuento se llama Patricia de Vergara y es la editora de Verbo Vivo, una persona verdaderamente cálida y dedicada a su trabajo. Un día se puso en contacto conmigo diciéndome que había leído los artículos y que le parecía que podían dar para un libro. «Bueno», le dije yo, «si a usted le parece…». Y a ella le pareció, así que comencé a reescribir los comentarios pero dándoles forma de libro. Si no hubiese sido por su confianza, consagración, insistencia y paciencia –soy lentísimo para escribir– el libro nunca hubiese salido. Por eso, yo digo que todo el mérito le pertenece a ella y todos los defectos, a mí. ¡Patricia trabajó más que yo para que la Guía saliese a la luz!

¿Cuál fue tu inspiración para escribir la Guía narniana para viajeros involuntarios?
Mi inspiración fue la vida de C. S. Lewis, algo que espero quede bien claro a quienes lean el libro. Soy un admirador de su obra; no un fanático, porque debo reconocer que no todo lo que escribió me gusta, pero su vida ha sido como un faro que me ha guiado durante mucho tiempo y que todavía hoy me sigue iluminando. Lewis fue un cristiano con todas las letras, pero eso no impidió que se desarrollase artísticamente ni que se interesase por la cultura… ¡era profesor de literatura en la universidad de Magdalen!
Hay muchas personas que creen que no importa quién haya sido el autor de un libro, lo importante es lo que la obra transmite. Yo creo que es exactamente al revés: lo importante es la persona, porque lo que la persona es se refleja en lo que hace. Un escritor de verdad no puede ser una cosa como persona y otra cuando escribe. Por eso, intenté rastrear los elementos de la vida de Lewis que había quedado impresos en las Crónicas y traté de vincular cada libro con un momento o una cualidad del viejo Jack.
La Guía es una invitación para conocer a una persona que vivía lo que creía, C. S. Lewis. Las Crónicas de Narnia son sólo una excusa para poder acercarnos a él.
Al redactar la Guía, pensé: ¿cómo sería el libro sobre las crónicas que me hubiese gustado leer cuando tenía quince o dieciséis años? Y eso fue lo que intenté escribir.
¿Para qué edad crees que esta hecho el libro?
Bueno, yo lo escribí para personas de, digamos, entre doce a dieseis años. Sin embargo, me he comunicado con mucha gente un poco mayor que también ha leído el libro. Personalmente, creo que el libro fue escrito con dedicación, buena información y la mejor de las voluntades, por lo que a pesar de su lenguaje joven espero sea aprovechado por cualquier persona.
Una de las cosas que nos propusimos con la Patricia fue que el libro pudiese ser leído por los padres a los hijos, o compartido entre las distintas generaciones. Que fuese un libro que una persona joven leyese y que una persona mayor pudiese regalar a un joven. Si se cumplió el objetivo, eso lo dirán ustedes.
¿Tienes algún libro favorito de las siete novelas que componen las Crónicas de Narnia?
Sí, sí, sí, tengo un favorito o mejor dicho, dos. El primero es El sobrino del mago. Me gusta por varias razones. En primer lugar, en esta novela te explican muchísimas cosas sobre Narnia: como llegó la Bruja Blanca, de dónde salió el farol, cómo surgió la dinastía narniana. Si eres seguidor de la serie, es un libro muy especial, porque te sacas unas cuantas dudas. En segundo lugar, me gusta el despliegue de imaginación que tiene la historia… ¡cómo me hubiese gustado inventar el Bosque entre los Mundos! Es una creación irrepetible. A eso habría que sumarle que es la única vez que personajes narnianos cruzan hasta nuestra realidad. El episodio de la bruja en Londres y la explicación sobre cómo llegó el farol hasta Narnia son deliciosos. En tercer lugar, las descripciones de la creación de Narnia son poéticamente únicas. No es sencillo describir comos se crea un mundo, porque nadie nunca lo vio y cada persona lo imagina de manera diferente. Pero Lewis escribía terriblemente bien, así que logró trasmitirte ese momento como si estuvieras ahí. ¡Eso es muy difícil de lograr sólo con palabras! En cuarto lugar, es el libro que más claramente se vincula con la vida de Lewis: Diggory tiene a su madre enferma a punto de morir, algo que también le pasó a Lewis cuando era pequeño. Fue un hecho que lo marcó tan profundamente que años después lo incluiría en El sobrino del mago, pero lo resolvería de otra manera: en la realidad, la madre de Lewis murió, pero en la historia, Aslan la salva. ¡Es de una gran ternura!
El otro libro que me gusta de la serie es El viaje del Aurora. Tiene muchos elementos interesantes, varios símbolos que no son fáciles de comprender. Pero lo que más me conmovió fue la historia de Eustaquio. ¡Yo viví lo mismo! Me siento muy identificado con el personaje y con lo que Aslan hace por él. Además, siento que Lewis fue muy honesto, porque no te dice: «Cambia, acepta lo que te dice Aslan que estará todo perfecto». No, no, no. Lewis te dice la verdad: «Te va a costar, va a doler y no vas a ser distinto de la noche a la mañana. Pero vas a hacer clic y toda tu vida va a cambiar si te animas a dar el salto». ¡Yo sé que es así! ¡A mí me sucedió exactamente lo que Lewis cuenta! Y, lo que es mejor, creo que eso le puede pasar a cualquier persona.
Si tuvieses la oportunidad de hablar con Lewis ¿que le preguntarías?
Es una buena pregunta, pero realmente no soy muy bueno con esas cosas y soy algo torpe con las personas que admiro. Creo que si me encontrara con Lewis, ¡le pediría que me autografíe alguno de sus libros!

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REFLEXIONES EN UN TIEMPO DE CRISIS

martes, 3 de agosto de 2010


RECORDANDO ECLESIASTÉS CAP 3.
Por Patricia Adrianzén de Vergara

Descubrí que cuando estoy triste me es imposible escribir. Tal vez porque las palabras rehúsan teñirse de gris. Acostumbrada como estoy a atraparlas y darles forma, combinarlas para expresar su gloria. Descubrí que mi corazón se encierra y se rehúsa a darse a conocer. Y soy como esa niña que perdió su mejor juguete y escapa a llorar a un rincón para que nadie la vea. Descubrí que estar triste aunque es natural en mí crea vacíos profundos. Y que soy de esas personas que ante lo incomprensible se vuelven ante Dios con el ceño fruncido. Aunque sé que él es tan paciente, y me ama tanto que volverá a esperar el desahogo de mi alma para volver a recibirme entre sus brazos.

Por eso ahora tengo palabras acumuladas de días, encerradas en mi interior que pugnan por escapar y no las dejo. No quiero vestirlas ni darles color. Las prefiero oscuras en lo profundo de mi ser. Oscuras como el duelo que estoy viviendo, como el dolor que siento por la muerte de Joel. Porque fue una muerte tan incomprensible. Un día él estaba riendo y al día siguiente inerte. Por eso aunque tuve que tragarme el llanto y postergar mis interrogantes para ser soporte y consuelo, no pude evitar decir “A veces no comprendo a Dios” cuando llegó mi pastor y solamente me miró con esos ojos que confirmaban que me seguía amando. Y repetirme a mí misma durante el velorio “Dios no te comprendo” Y volverme a repetir en el entierro, cuando todos estábamos allí pensando en el cielo pero tan cerca de la tierra.




El primer día del año también quise escribir como otras veces agradeciendo todas sus bondades para con mi familia. Pero atropellaron a Joao y mi corazón se silenció. No tenía ganas de dar gracias, a pesar que Joao no murió sino se recuperó. A pesar que volví a ver su sonrisa luego de unos días de dolor. Esa sonrisa ancha y blanca en el rostro de mi morenito.


Pero mis palabras, ¿qué son mis palabras finitas y frágiles frente a la suya? Frente a esa poderosa palabra. ¿Acaso no nos advirtió que en el mundo tendríamos aflicción pero que confiáramos porque El había vencido al mundo? Y aunque me rehúse a recordar sus palabras, a volver a escucharlas, resuenan y resuenan desde mi interior: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora. Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado”…

Sí, Dios ¡qué bien describiste nuestro tiempo finito en este mundo que nada tiene que ver con tu eternidad maravillosa! Aquí se siente tan breve el tiempo, tan fugaz, que solamente anhelamos vivir y vivir y no queremos ni pensar en el tiempo de la muerte. Pero tú has planeado una eternidad para nosotros, y olvidamos con el dolor que esa muerte es la entrada a tu casa, al lugar que has preparado para los que amas y que allá es una realidad hermosa porque tu presencia todo lo llena, porque bien que no has descrito que no necesitaremos ni del sol porque tú resplandeces y todo lo iluminas, hasta nuestras almas cansadas cuando lleguemos ante ti sentirán tu calor. Y allá todo lo transformas, el llanto en gozo, la enfermedad y el dolor desaparecen, sin embargo nos resistimos a irnos contigo, nos aferramos a esta vida porque es lo único que conocemos, que podemos ver hoy con nuestros ojos.

Y luego me recuerdas: “tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de endechar y tiempo de bailar”….de pronto descubro que me has hecho reír tanto, que ni yo misma creía que aquel eco juguetón era mi risa ¿Por qué no puedo aceptar entonces el tiempo de las lágrimas?

“Tiempo de callar y tiempo de hablar” y tal vez hasta amaste mi silencio, o simplemente aguardabas como el padre amoroso que me volviera a ti y te reiterara mi confianza, que te dijera que a pesar de lo incomprensible seguía creyendo en ti como ese Dios soberano y misericordioso, que no se equivoca. Es que es tan difícil Dios aceptar lo que no entendemos, creaste seres que siempre queremos tener el control de todas las cosas. Pero ahora me recuerdas que es tiempo de hablar, de pedirte perdón, de arrodillarme y confesarte que una vez más fruncí el ceño y ofendí tu santidad…

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”… y reconozco que no tengo por qué entenderlo todo, ni tú tienes porque darme explicaciones. Que yo soy el barro y tú el alfarero, aunque sé que de todas maneras cuando llegue ante ti te preguntaré algunas cosas…aunque tal vez no tenga que preguntarte porque ya las habré entendido. Porque tu misericordia es tan grande, y oh Dios ¡cuánto conozco de ella, cuánto he experimentado de tu misericordia! Y solamente al postrarme ante tu trono me doblegará la convicción de tu perfección y de la eternidad de tus planes que ahora parecen incomprensibles. Y sé que esa música que escucho son tus palabras. Las tenía grabadas en mi corazón. Y fluyen y fluyen como una catarata inmensa que resuena al caer. Y siguen sonando poderosas y tiernas. No tengo el poder de callarlas, mucho menos de negarlas. Porque “He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios para que delante de él teman los hombres”…

Y caigo postrada en la tierra frente a tu majestad y la grandeza de tus palabras porque :
“Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”.

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UNA LECTURA DIFERENTE DEL HOLOCAUSTO JUDÍO

Un breve comentario a la lectura de la novela Por Patricia Adrianzén de Vergara EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS
Tardé un poco en tomar la decisión de leer "El niño con el pijama de rayas" del irlandés John Boyne. Tenía el libro frente a mí con su sobria portada de rayas de un verde descolorido. Sabía que era la parte de la historia humana más trágica y denigrante, la página negra de la humanidad, que si fuera posible desearíamos borrar de la historia. O pensar que nunca sucedió, pues revela hasta dónde es capaz de descender el corazón humano, los niveles de salvajismo y crueldad, hasta dónde es capaz de llevarnos la altivez, el odio y la soberbia. Aún no hemos inventado el adjetivo adecuado para calificar el holocausto judío. Aún no hallé la forma de leer sobre aquello o ver un documental sin tener esa sensación de impotencia de no poder hacer nada frente a algo que parece ficción pero fue real: el exterminio sistemático de más de seis millones de judíos.
Cogí el libro y al leer las palabras del editor en la contratapa comprobé que ante este tema no sólo yo elegía el silencio. Dice así:

"Estimado lector, estimada lectora:
Aunque el uso habitual de un texto como éste es describir las características de la obra, por una vez nos tomaremos la libertad de hacer una excepción a la norma establecida. No sólo porque el libro que tienes en tus manos es muy difícil de definir, sino porque estamos convencidos de que explicar su contenido estropearía la experiencia de la lectura. Creemos que es importante empezar esta novela sin saber de qué se trata. No obstante, si decides embarcarte en la aventura, debes saber que acompañarás a Bruno, un niño de nueve años, cuando se muda con su familia a una casa junto a una cerca. Cercas como ésa existen en muchos sitios del mundo, sólo deseamos que no te encuentres nunca con una".
Y es a través de los ojos de un niño alemán que el autor nos traslada al campo de concentración y hasta la cámara de gas.

El libro narra la amistad secreta que surge entre Shmuel y Bruno, un niño judío y un niño alemán, cuyos mundos paralelos se desmoronan casi al mismo tiempo. El mundo de Shmuel porque es desintegrada su familia y trasladada al campo de concentración. Y el mundo de Bruno porque inesperadamente tiene que dejar su hogar en Berlín para mudarse a Auschwitz.

Es curioso que el autor plantea la amistad del niño alemán con el niño judío como la tabla de salvación para la sobrevivencia de ambos. En el caso de Bruno, encontrar un amigo en ese lugar solitario era lo más significativo para su vida , y al mismo tiempo el medio por el cual Shmuel puede encontrar consuelo y un poco de alimento.
Sin embargo Shmuel, quien vive la crudeza del maltrato nazi y es más conciente de la realidad, no le explica a Bruno, en qué consiste el trabajo de Comandante de su padre. Bruno no entiende la diferencia entre la estrella de David y el símbolo nazi, vive una fantasía constante y cree que Shmuel está mejor del otro lado porque allí hay varios niños con los que puede jugar. Bruno no entiende nada de nada, sobre todo por qué los que están del otro lado de la cerca nunca se cambian el pijama de rayas. Resulta también curioso que el personaje niño ignore todo el tiempo la realidad mientras el lector, a quien no se le dice tampoco qué está sucediendo, esté plenamente conciente de qué trata la historia y no necesite ninguna explicación, ni siquiera del nombre del lugar donde suceden los hechos que es cambiado por el niño, aunque no se mencione quien es el Furias, ni en ningún momento los personajes comenten en qué consiste la misión del padre. El pijama de rayas es un elemento fundamental que vincula al lector con la historia real.
Y es por usar ese pijama, por el anhelo de ayudar a su amigo que Bruno cruza la cerca y aún sin darse cuenta desde el otro lado es dónde descubre y confiesa lo importante que era para él esa amistad:
"Y lamento que no hayamos podido jugar, pero lo haremos cuando vayas a visitarme. En Berlín te presentaré a...¿cómo se llamaban? -se preguntó, y sintió frustración porque se suponía que eran sus tres mejores amigos para toda la vida, pero ya se habían borrado de su memoria. No recordaba ni sus nombres ni sus caras-, En realidad- dijo mirando a Shmuel-, no importa que me acuerde o no. Ellos ya no son mis mejores amigos.
Miró hacia abajo e hizo algo poco propio de él: le tomó una diminuta mano y se la apretó con fuerza.
-Tú eres mi mejor amigo-dijo . Mi mejor amigo para toda la vida.
Bruno no sabía que la vida se extinguiría en breve, que una amistad así era imposible, que pronto se diluiría o sería tan volátil como el gas:
"Entonces la larga habitación quedó a oscuras. Pese al caos que se produjo, de algún modo Bruno logró seguir sujetando la mano de Shmuel; no la habría soltado por nada del mundo".
Esperemos que la conclusión del autor sea verdad, que sea imposible que la historia vuelva a repetir un acto de esta naturaleza:
"Y así termina la historia de Bruno y su familia. Todo esto, por supuesto, pasó hace mucho, mucho tiempo, y nunca podría volver a pasar nada parecido. Hoy en día, no".
No sé si esta conclusión es una afirmación o una ironía. Pues no estoy tan segura que no corramos el riesgo de una tercera guerra mundial. No estoy tan segura que no surja otro loco con aires de grandeza que tenga el poder de manipular la mente humana. El genocidio nazi nos revela la maldad del corazón humano, Dios nos guarde que en algún otro momento de la historia el hombre vuelva a creerse dueño de la vida.
La novela concluye con el silencio. Con el silencio del nazi que es castigado. Con la ironía de la maldad que se vuelve contra uno mismo. Ironía y silencio. Y los lectores también nos silenciamos.

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Consulta 2007 Colombia

martes, 20 de julio de 2010


Fotos del recuerdo de la Consulta de Letra Viva 2007 en la ciudad de Bogotá Colombia



  
Stand de Ediciones Verbo Vivo en el evento de libreros organizado por CLC Colombia


  
Presentación de las últimas publicaciones de Verbo Vivo
  
 

Miembros de Letra Viva quue participaron en la Consulta


Visita al local de la Buena Semilla










Patricia Adriazén y Kim Pettit


Representantes de Kairós, Puma, ACSI Guatemala, Buena Tierra, Verbo Vivo y el diseñador Miguel Collie


Día Domingo a la salida de la iglesia



Con nuestra recordada Elsa Ramirez de Aguilar










Con Orlando Japas de Unión Bíblica de Honduras y Ian Darke, nuestro coordinador de la red Letra Viva


Visitando las oficinas de CLC Colombia




Sharon y Patricia








Con Lizzie Sotola



 Con Beatriz Buono de Certeza Argentina






Patricia Adrianzén y Karla Valderrama - Edicones Verbo Vivo Perú




Patricia Adrianzén y David Peacok



Tuvimos la compañía de John Maust de MAI


En el museo de Botero


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