Breve análisis y reflexión a la novela "Lágrimas en la lluvia" de Rosa Montero

sábado, 20 de abril de 2013



Por Patricia Adrianzén de Vergara


LÁGRIMAS EN LA LLUVIA

Rosa Montero (Seix Barral)


Cuando escogí leer “Lágrimas en la Lluvia” de Rosa Montero, no imaginé que estaría frente a una  novela de ciencia ficción. Saboreaba aun el recuerdo de algunas frases memorables de “La loca de la casa”, como esta:

“Escribir, en fin, es estar habitado por un revoltijo de fantasías, a veces perezosas como las lentas ensoñaciones de una siesta estival, a veces agitadas y enfebrecidas como el delirio de un loco. La cabeza del novelista marcha por sí sola; está poseída por una suerte de compulsión fabuladora, y eso a veces es un don y en otras ocasiones es un castigo”.[1] 

Y esta: “Regresamos así a la imaginación. A esa loca a ratos fascinante y a ratos furiosa que habita en el altillo. Ser novelista es convivir felizmente con la loca de arriba. Es no tener miedo de visitar todos los mundos posibles y algunos imposibles… los narradores somos seres más disociados o tal vez más conscientes de la disociación que los demás. Esto es, sabemos que dentro de nosotros somos muchos…ser novelista te permite no solo vivir otras vidas, sino también inventártelas…La novela es la autorización de la esquizofrenia.”[2]  

Dando rienda suelta o dejándose poseer por esa “loca de la casa”, en esta ocasión Rosa Montero crea una sociedad futurista, ambientada en Madrid, en el año 2109,  donde conviven en la tierra seres humanos, con replicantes (androides), robots y hasta seres de otros planetas (nombrados despóticamente bichos). Una sociedad inestable donde se evidencia una vez más las debilidades y ambiciones del poder político, el caos social, la búsqueda de la identidad y la lucha por la supervivencia.

Bruna Husky, el personaje principal es una replicante, una detective tecno humana, que se ve envuelta en una trama de alcance universal.  Un ser solitario, con extraordinarias condiciones físicas, pues ha sido entrenada para la lucha, pero con un mundo interior en constante conflicto. Empezando por su soledad: “Los androides eran seres solitarios, islas habitadas por un solo náufrago en medio de un abirragado mar de gentes”.[3]

Y esto es lo primero que llama la atención en la novela, desde la primera página, la descripción de un ser creado para el servicio de los humanos, de una réplica, que con el tiempo lograron conquistar sus derechos en una sociedad desigual. Montero logra crear un personaje con una fuerza psicológica y un realismo impresionante. Al punto que podemos identificarnos con su angustia y su conflicto interior. No es totalmente humana aunque física y psicólogicamente se asemeja mucho. La novela termina siendo una búsqueda personal del sentido de la vida y su propia identidad.

Bruna es una replicante, pero a la vez paradójicamente, un personaje sumamente humano, frágil y sensible, con dolor mental, que evidencia angustia existencial por dos motivos cruciales:

El primero, no tener un pasado verdadero. A los replicantes se les implantaba una memoria artificial con un pasado familiar para tener recuerdos a los cuales aferrarse y simular una vida más larga. A Bruna le habían implantado el recuerdo de una infancia dolorosa, sabía que era irreal, sin embargo se aferraba a ella. En determinado momento tiene la tentación de borrar esa memoria pero no lo hace pues peor sería el vacío, así que no cede cuando se encuentra frente al negocio que ofrecía: “Borrado de memoria selectivo desde 300 gaias, pregonaban las letras luminosas del escaparate, aunque Bruna sabía que deshacerse de los recuerdos largos y complejos que afectaban a diversas zonas del cerebro”.[4]  Luego sufrirá  un gran impacto cuando descubre que su memoria falsa, era la realidad de alguien que la había creado a su imagen y semejanza poniendo en ella todos sus recuerdos. Este hecho afecta profundamente su  identidad. Se pregunta si había heredado de aquel hombre también sus impulsos asesinos y sus rasgos negativos. Esta interrogante me confrontó personalmente, con la idea de un Dios Creador, que nos da su imagen y semejanza. Y en quien encontramos no solamente un sentido de identidad sino de dignidad.


El segundo motivo de angustia era saber casi con exactitud la fecha de su muerte. Los replicantes solo vivían 10 años, pues antes de llegar a esa edad les aparecía un tumor para el cual aun no se había encontrado cura. Bruna ansiosamente cuenta cada día el tiempo de vida que le queda. Inicia la novela contando cuatro años, tres meses y veintinueve días. Y durante toda la novela va descontando los días. La cercanía de la fecha de su muerte no le permite ser feliz ni vivir a plenitud. Siente que tiene un destino injusto frente a los seres humanos que pueden disfrutar de mayor longevidad que sus míseros diez años.

A lo largo de la novela Bruna lucha con enemigos secretos y misteriosos, tiene que desenredar un complot contra ella y contra su género. Pero su mayor contrincante  resulta ser el tiempo que la aproxima a la muerte. Desde la primera frase de la novela: “Bruna despertó sobresaltada y recordó que iba a morir. Pero no ahora”[5];  somos partícipes de esa angustia y esa lucha. 

¿Cómo nos sentiríamos nosotros si nos fuera dado conocer la fecha de nuestra muerte? El argumento de la novela “Las intermitencias de la muerte” de José Saramago, trata este tema de una manera muy peculiar. En principio, en su ficción, Saramago anula por un tiempo el poder de la muerte, esta decide primero no matar “darse unas vacaciones”, y en aquella ciudad nadie muere, creando un caos social. Pero luego, la muerte, decide mejor avisar una semana antes a la víctima pensando que así ésta tendría la oportunidad de arreglar sus asuntos legales, personales, familiares, etc. Pero los seres humanos reaccionan al revés de lo esperado y en vez de saldar con los demás sus cuentas personales y dejar todo arreglado, se entregaban a un desenfreno total, a vivir los placeres asumiendo que así hacían una mejor inversión de las pocas horas que les quedaban de vida. Saramago expresa así una vez más la desilusión en el ser humano que desperdicia hasta las últimas oportunidades a cambio de un estilo de vida hedonista aun ante las puertas de la muerte.


Rosa Montero trata también el tema de la desilusión en la humanidad. Pero crea a una heroína que no cede al chantaje ni a la corrupción del sistema cuando le ofrecen más años de vida. Aunque siente la tentación.  La novela gana así éticamente. Aunque Bruna Husky termina siendo un ser solitario y desilusionado.

No me parece gratuito que Rosa Montero haya iniciado su novela con una cita del Eclesiastés:  

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:
un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar;
un tiempo para matar, y un tiempo para sanar;
un tiempo para destruir, y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;
un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto;
un tiempo para esparcir piedras,  y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar;
un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser;
un tiempo para callar, y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar, y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.” (Eclesiastés 3:1-8)

Una cita de un libro escrito por un hombre que también saboreó la desilusión aunque lo tuvo todo. Pero vivió lo suficiente y cometió los suficientes errores como para comprender la vaciedad y el sin sentido de la vida cuando no hay fe. Montero toma esta referencia que alude que hay un tiempo para todas las vicisitudes de la vida, empezando por nacer y morir. El tiempo, el tiempo que se escurría de las manos.

Si desde el pasado, en la expresión del pensamiento griego la vida es una lucha (La Iliada) y un camino o un largo viaje (La Odisea). Rosa Montero sitúa a Bruna Husky en un constante escenario de lucha: lucha por la supervivencia, lucha por la identidad, por encontrarse a sí misma, en un camino sinuoso, de traición y desconfianza, donde no hay fe. 

La ausencia de Dios es notable tanto como el concepto de eternidad frente a un panorama cada vez más desalentador. Si algo caracteriza también a “Lágrimas en la lluvia” es la ausencia de la fe. Ausencia de una fe trascendente y ausencia de fe en el ser humano. La duda impera aun en las relaciones interpersonales porque hasta el final otros personajes como su amigo Yiannis es traicionado y la misma Bruna no se sabe en quien definitivamente puede confiar.

Resulta conmovedor y aleccionador el final, que una rep condenada a muerte, salve la vida justamente de este amigo, quien esperaba su turno en la recepción de la empresa de eutanasia que operaba en Madrid.  Y que ambos derrotados y desilusionados puedan unirse finalmente en una breve esperanza antes del fin del mundo. Porque el ser humano siempre se aferrará a la esperanza por más tenue que sea su luz, aunque derrame lágrimas en la lluvia.




[1] Rosa Montero. La loca de la casa. Pg 19
[2] Rosa Montero. La loca de la casa. Pg 27-28
[3] Rosa Montero. Lágrimas en la lluvia. Pg 29
[4] Rosa Montero. Lágrimas en la lluvia. Pg 355.
[5] Rosa Montero. Lágrimas en la lluvia. Pg 11.to saldra antes del leer mas Esto saldra en la pagina al pulsar leer mas

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NUEVO CATÁLOGO - Verbo Vivo

viernes, 8 de junio de 2012

¡Queridos amigos y amigas!:Ya esta en linea nuestro NUEVO CATÁLOGO.Los invitamos a que puedan disfrutarlo y ver las últimas noticias y libros de Verbo Vivo.



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ISHA-II Nuevo devocional para mujeres en base a los Salmos

martes, 29 de mayo de 2012



Isha II- Salmos

 Una dosis diaria de fe para ti

Autoras: Patricia Adrianzén de Vergara y Angélica Díaz de Vera

Palabras de Patricia 
(Peruana)






Al escribir un segundo devocional para mujeres, pensamos en un libro de la Biblia que pudiera proveer una sanidad integral para la vida. Un libro que fuera el instrumento para tener diariamente una cita con el médico eterno, un tratamiento auténtico de fe, una píldora celestial para cada día.



Al mismo tiempo anhelamos escribir un libro que nos pudiera llevar juntas a la reflexión pero principalmente a la adoración. Por eso elegimos los Salmos, el salterio ubicado en el corazón de la Biblia, y que por más de 2000 años ha sido la guía de adoración, oración y comunión para cientos de hombres y mujeres. ¡La mejor fuente de inspiración!



Anhelamos no solamente vivir juntas por un año un encuentro con Dios, sino a través de este nuevo libro devocional, guiar a otras mujeres a una experiencia de adoración genuina, analizando y reflexionando en los Salmos.  A responder en reverencia a su santidad y a su amor. Que aprendamos cada día a deleitarnos en Él y en su palabra.



La Biblia dice: “venid y adoremos”… Resulta mucho más sencillo experimentar la adoración que describirla. Pero tal vez la descripción más sencilla y a la vez más profunda que alguna vez escuché de adoración es la que dijo en una ocasión el pastor David Morse: “Yo adoro cuando con todo lo que soy, me deleito en lo que Él es”. Angélica y yo nos deleitamos cada día estudiando los Salmos y escribiendo para ustedes. Y estamos aprendiendo cada día a deleitarnos aún más en su hermosa presencia. Esperamos que pronto nos deleitemos juntas en Él sin importar la distancia, unidas en un mismo sentir y propósito.


Palabras de Angélica

Isha II- Salmos. Una dosis diaria de fe para ti  
Es un tratamiento del cielo, un encuentro especial con el Señor a diario, donde queda al descubierto nuestra necesidad de Su palabra para vivir conforme a Su propósito eterno. Es una experiencia de corazón a corazón con el Maestro, con el Psicólogo, con el Consejero, con el Padre, con el Amigo. Sé que ha prometido hacer en nosotras cosa nueva y en Su tiempo completará la obra que en nuestros corazones ha comenzado, un día a la vez.
Angélica Díaz de Vera
(Venezolana)

 Dos "plumas" unidas en un mismo propósito.
En el año 2001, Patricia Adrianzén de Vergara fue invitada por la Asociación Editorial Evangélica Venezolana y Editorial Kerusso a dictar un taller en el Seminario Internacional de Formación Editorial.
Patricia disfrutó muchos con los participantes los cuales cariñosamente empezaron a llamarla "Pluma de Águila" aludiendo que había escrito muchos libros en poco tiempo. Este apelativo cariñoso fue muy significativo para ella y siempre lo recordó.

Once años después a través de la internet, Patricia descubre a Angélica quien escribe bajo el seudónimo de "Pluma encendida", lee sus escritos con los cuales se identifica y descubre que es venezolana.  Comienzan una relación amical a través de correos electrónicos compartiendo experiencias y pronto descubren que "ambas plumas" pueden iniciar un proyecto común, ya que ambas comparten la pasión de escribir para bendecir.

Es así como actualmente están dedicadas al estudio de los Salmos y a escribir los 365 devocionales que conformarán este libro.

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LA MUJER QUE EVITÓ UNA MATANZA

jueves, 8 de marzo de 2012



ABIGAIL, MUJER SABIA Y CONCILIADORA

Por: Patricia Adrianzén de Vergara


“Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.” (1 Sam 25: 32-33)

 
A menudo permitimos que las tensiones y los problemas de la vida nos arrebaten la paz. Perdemos esa tranquilidad de espíritu y permitimos que la ansiedad nos gobierne. Más aún cuando surgen los conflictos tenemos varios tipos de reacciones; a veces nos enfadamos, acumulamos ira y amargura, reaccionamos impulsivamente en vez de buscar una solución constructiva. Y perdemos la paz. 

El concepto bíblico de paz, “shalom” en el Antiguo Testamento y “eirene” en el Nuevo Testamento, comunica más que simplemente la idea de ausencia de conflicto.  Se refiere a un estado de bienestar integral y armonía que afecta y se comunica en todas nuestras relaciones.  Shalom es a menudo descrito de acuerdo al modelo triple de: Paz con Dios, Paz con otros, Paz interna

La paz procede de Dios, porque Él es la fuente de la paz, pero depende de nosotras aceptarla y conservarla. Jesús nos las ofreció gratuitamente cuando dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14: 27) Lo interesante es que cuando Jesús pronunció estas palabras, sabía que no sería fácil para sus discípulos ni para nosotras enfrentar el futuro, pero al mismo tiempo nos enseñó que esa paz no dependería de las circunstancias.
El apóstol Pablo años más tarde explicaría la naturaleza de esa paz, él escribió:

“La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7)

Quiere decir que si enfocamos nuestros pensamientos en Él y en su palabra, obtendremos la paz anhelada que es efectiva a pesar de las circunstancias.

Las palabras del profeta Isaías coinciden con las del apóstol y nos dan la clave para poder hacerlo:

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”(Isaías 26:3)
Aunque parezca imposible esto es posible. El reposo, la tranquilidad y la seguridad serán el fruto de nuestra confianza en Dios y de mantener nuestros pensamientos enfocados en Él. Porque Jesús, es el Príncipe de Paz y si estamos asidas de su mano vamos a poder experimentar este fruto de su Espíritu.
Hay un reposo que Dios ha provisto para nosotras, un oasis en medio del desierto, un puerto seguro en medio de la tormenta si nos asimos de su paz. Y eso sobrepasa todo entendimiento porque es una obra sobrenatural de Dios en el ser humano. Por eso es posible que en circunstancias adversas  experimentemos esa paz .

Pero más allá de anhelar la paz para nosotras, debemos procurarla a nuestro alrededor y ser de bendición a los que nos rodean desarrollando un espíritu pacífico. Debemos vivir la paz esas tres dimensiones que hemos mencionado: paz con Dios, paz con uno misma y paz con los demás. Si no estamos en paz con Dios, no vamos a poder estar en paz con nosotras mismas ni con los demás.

¿Estás en paz? No te pregunto si no tienes problemas, sino si en medio de ellos experimentas la paz. Es en tiempos de crisis donde aflorará nuestra verdadera personalidad. Es cuando estamos frente a dificultades que podemos evidenciar que somos mujeres pacificadoras y marcar la diferencia. La pacificación es una tarea difícil, complicada y a menudo dolorosa, pero en la que deberíamos invertir tiempo y esfuerzo.
Además debemos estar seguras que no mantenemos ninguna guerra dentro de nosotras mismas, que todo está perdonado, que no estamos desarrollando un carácter conflictivo ni un clima de temores en nuestro hogar, pues la paz de nuestra casa es nuestra responsabilidad. Cuando la paz de Dios llena nuestro corazón, va a poder fluir hacia sus vidas.
La Biblia también declara que la paz es un camino (Isaías 59:8; Romanos 3:17) implica un cambio y una senda de vida que debemos anhelar transitar. Y debe ser considerado cada día de nuestra vida. ¿Estás guiando a tus hijos a considerar ese camino?
           

Abigail una mujer de Paz: Su historia se encuentra en 1 Samuel capítulo 25.

El ambiente en el hogar de esta mujer no debe haber sido fácil de sobrellevar ya que tenía un esposo difícil. Tal vez su carácter pacífico se fue moldeando ejerciendo la paciencia. Nabal, el nombre de su esposo literalmente significaba “insensato”, y parece ser que realmente lo era, pues la Biblia lo describe además como un hombre duro y de malas obras. (1 Sam 25:3) En cambio Abigail, era una mujer joven, hermosa, inteligencte y sabia. En la conversación que tiene David vamos a comprobar todas estas cualidades. A pesar que esta historia tiene ciento de años, suena familiar. ¡Cuántas mujeres no lidian hoy en día con hombres insensatos!
Sin embargo, Abigail es una mujer que nos enseña a todas cómo enfrentar el conflicto procurando la paz.  Tal vez ya había actuado antes como mediadora entre su esposo y sus vecinos. Porque vemos que sus criados acuden a ella en busca de una solución.

El problema se generó cuando David huía de Saúl, con cerca de seiscientos hombres, estaban cansados, sedientos y hambrientos. Entonces cruzaron por Carmel, lugar donde Nabal se encontraba esquilando sus ovejas. David pensó que ya que él muchas veces había protegido su hacienda y les había dado un buen trato a sus hombres, podía pedirle algo de comer. Así que envió a sus mensajeros con un mensaje amistoso de paz y prosperidad solicitando su ayuda voluntaria. (1 Sam 25:4-8)
Pero Nabal no sólo rechazó la solicitud de David, sino que lo insultó, burlándose de la situación gravosa que atravesaba. Entonces David se enfureció mucho y decidió ir a atacar su casa con cuatrocientos hombres.
Los criados de Nabal temieron y uno de ellos se atrevió a contarle a Abigail lo que sucedía, ya que estaba seguro que Nabal seguiría portándose como un hombre terco e insensato. Es entonces cuando se evidencia el carácter de esta joven mujer quien actúa con rapidez y sabiduría. Examinemos los pasos que ella dio para buscar una conciliación y evitar una matanza. 

a)   La decisión por la paz: 1 Sam  25: 18-20 Abigail escucha atentamente a su criado, se entera del conflicto, reflexiona y muy pronto acciona buscando una solución. El hambre de David y sus hombres había generado el problema y ella resuelve saciarlo. Ella se conoce a sí misma, sabe cuál es su campo de influencia, cuáles son los recursos que tiene para solucionar el problema, no lo dilata ni se queda de brazos cruzados. Acciona en la búsqueda de la paz.

La Biblia dice: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estar en paz con todos los hombres” (Ro.12:18).  Abigail sabe que su decisión es trascendental para aplacar la furia de David y para salvar la vida de su casa y de sus criados. Ella se dice a sí misma: "Voy a intentar solucionar este problema, voy a poner todo de mi parte"...Fíjense que no va a pelearse con el esposo, lo conoce, sabe que no lograría nada y la situación es urgente. Así que aplica la sabiduría en la toma de la decisión por la paz.
 Pero en la solución que ella planea hay una segunda lección; Abigail también nos enseña que cuando tenemos los recursos para ayudar y compartir y saciar el hambre o la necesidad de quienes acuden a nosotros no debemos negarnos a hacerlo. Abigail prepara entonces un cargamento de pan, vino, carne guisada, grano tostado y fruta seca y lo manda a David con sus criados.
¿Has aliviado alguna vez el furor de una persona ofreciéndole un buen plato de comida? La sabiduría consiste a veces en descubrir cuál es la necesidad profunda de la persona que tiene el conflicto y ayudar a saciar esa necesidad.
Abigail compartió en fe, no solamente el alimento que esos hombres necesitaban sino que evitó una terrible matanza aun a riesgo de su vida, pues no sabía cómo reaccionaría David. Ella estaba en paz consigo misma: por eso puede enfrentar el problema con sabiduría.

b)     La expresión de la paz: 2 Sam 25: 23-31 En segundo lugar aprendemos de su habilidad para elegir las palabras adecuadas en medio del conflicto.
No sé cuánto tiempo te toma a ti preparar un discurso conciliador cuando surge un problema, pero Abigail tuvo que pensar rápido. En aquellos tiempos no se permitía que una mujer  diera consejo a un hombre, y más aún a un hombre enfurecido, Abigail se interpone entre la ira de David con sus tiernas palabras. Se inclina ante él y empieza pidiéndole disculpas por la ofensa recibida de parte de su esposo.
Con una actitud humilde, se postra delante de David, con el rostro en tierra, le pide permiso para dirigirle unas palabras, (tal vez nosotras hoy en día no nos vamos a arrodillar ante nadie, pero es la actitud de humildad la que cuenta)
Luego le dice que no haga caso de la insensatez de su esposo, que ella no vio a sus siervos que él envió, que ella está allí porque Dios está impidiendo que derrame sangre y se vengue por sí mismo.
Abigail cumple en este momento lo que dice el Proverbio: “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1) Luego le ofrece el presente para él y para sus hombres.
 
Vuelve a pedirle perdón: “Te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa” (imagino cómo se iba aplacando la ira de David) con la actitud mansa y humilde de esta mujer.
 
Luego le dice que ella está segura que Dios cumplirá en su vida todo lo que le ha prometido: “pues Jehová de cierto, hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días.” Aquí Abigail evidencia que conocía los planes de Dios y que tenía fe que se cumplirían las promesas que le había hecho a David. (A estas alturas del diálogo, el enojo de David ya está apaciguado y sabiamente Abigail ha hecho que enfoque su atención en el futuro y en las promesas de Dios)

c)      El conflicto detrás del conflicto: Pero su sabiduría llega más allá. Abigail sabía de qué forma Nabal había insultado a David, conocía su situación, sabía que Saúl lo perseguía y que su vida pendía de un hilo, que vivía escapando en angustia, Nabal había tomado partido por Saúl, se había burlado de esta situación diciendo:
 “Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores.(1 Sam 25:10)

Abigail entonces cambia el enfoque, le dice lo contrario alimentando sus esperanza y alentándolo a seguir confiando en Dios: “Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Jehová tu Dios, y é1 arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda”. (1 Sam 25:29)

En otras palabras le asegura que Dios sigue librando por él las batallas y que finalmente le dará la victoria sobre sus enemigos. Palabras alentadoras para alguien que está sufriendo la persecución y la amenza de muerte.

La actitud de Abigail me confronta. En una época y en una sociedad donde la mujer no era escuchada, ella levanta su voz en una actitud humilde pero firme para evitar una terrible matanza.

¡Cuántas veces desperdiciamos la oportunidad de apaciguar la ira de alguien no solamente eligiendo las palabras correctas, sino con la motivación enfocada en la necesidad de la persona que carga con el conflicto a cuestas! La vida nos presentará diversas oportunidades de hacerlo, en nuestra casa, con nuestros esposos, con nuestros hijos, en el vecindario o en nuestros centros laborales. Tengamos presente la enseñanza de Abigail, la mediadora de la paz.

d)     El fruto de la pacificadora: Abigail consigue con una actitud noble, sabia y generosa lo que buscaba: la paz.  “Y recibió David de su mano lo que había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto”. (1 Sam 25: 32-33)
Como Abigail, las mujeres tenemos mucho que aportar y frecuentemente va a caer sobre nosotras la responsabilidad de la conciliación. Tal vez en casa libramos pequeñas y grandes batallas. En nuestro centro laboral estamos expuestas también a los conflictos. Recuerda que Dios te ha dotado de sabiduría y que su paz está a tu alcance.

 Podemos hacer oir nuestra voz y que nos respeten, con un carácter pacífico y conciliador, en una sociedad que cada día se habitúa más a la violencia. Amada mujer no desperdicies la oportunidad de hacer oír tu voz sabia y oportuna.


                       
           

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VIDA DEVOCIONAL

sábado, 3 de marzo de 2012



"Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama  por ti, oh Dios el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo." (Salmo 42: 1-2)

Cultivar una vida devocional es esencial para fortalecer nuestra fe y mantener su frescura. Oír la voz de Dios cada día guiándonos es un verdadero privilegio. David compara en este Salmo su necesidad de comunión con Dios con una sed insaciable. Y lo expresa como un deseo vehemente de la presencia de Dios en su vida. Se dice que el ciervo tiene más sed cuando huye presuroso de sus cazadores y la cierva tiene aún más sed que el ciervo cuando cría. Ambos braman por el agua. En el tiempo de David se saciaba la sed con el agua de los pozos y los manantiales, pero había un tipo de sed espiritual que sólo podía ser saciada en un íntimo diálogo con su Dios. ¿Sientes esa sed? ¿Cómo la sacias?
Si leemos todo el Salmo vamos encontrar un reflejo del corazón de David lleno de temores y a la vez de esperanzas, alegrías y tristezas en conflicto, y hasta un profundo dolor; pero que finalmente se resuelven poniendo su confianza en Dios: "¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío." (Salmo 42: 5 y 11). Ese reflejo puede ser también el espejo de nuestro propio corazón que necesita fortalecer cada día la fe y la esperanza.
Ediciones Verbo Vivo reconoce esta gran necesidad de la vida devocional. Y pone al alcance de ustedes un paquete a un precio muy especial con Un diario devocional y tres libros que tratan la problemática de la mujer de hoy desde la perspectiva de las experiencias de las mujeres bíblicas. Aprovecha esta oportunidad. Puedes hacernos tus pedidos a edverbovivo@hotmail.com.

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JESÚS, EL REY QUE VIENE

miércoles, 28 de diciembre de 2011




“JESÚS, EL REY QUE VIENE”

Por Patricia Adrianzén de Vergara





En estas fechas abundan los símbolos de la Navidad: el árbol, la estrella, el nacimiento, los reyes magos, el pesebre, las luces, y hasta muñecos de nieve en culturas donde no cae un copo en esta época. Pienso que deberíamos añadir un símbolo mucho más importante: una corona. Pues la navidad significa antes que nada el nacimiento de un Rey.



En el año 2000 tuve la oportunidad de estar en Inglaterra y pude comprobar lo que es una cultura arraigada en la monarquía. La corona inglesa es prácticamente el símbolo del país. El rostro de la reina madre está en todas partes (en vasos, platos, lapiceros, pastilleros, pañuelos, carteras, polos, etc.) El emblema de la corona adorna el tapiz de las paredes y las alfombras. Existen museos llenos de joyas, coronas y cetros que han pasado de generación en generación.



Dependiendo del lugar y la cultura, existen diversas formas de celebración del nacimiento de un heredero al trono. Generalmente, cuando nacía un rey, el pueblo estaba a la expectativa. Se disponía todo minuciosamente para una gran celebración. La gente se regocijaba y el anuncio del nacimiento del heredero al trono trascendía las fronteras de su reino.



El nacimiento de nuestro Rey también fue anunciado. Las profecías mesiánicas nos hablan del nacimiento de un niño y a la vez que ese niño sería un Rey poderoso, cuyo imperio no tendrá fin ni límites. Lo que muchos olvidan en Navidad, es que esas profecías anuncian tanto su nacimiento como su reinado y se quedan con la imagen de un niño indefenso y tierno.



Isaías por ejemplo profetizó:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.


Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límites, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”. (Isaías 9:6-7)





En muchos lugares de la profecía hay un salto cronológico de muchos siglos para el cumplimiento de una parte de ella. Vamos a encontrar este salto entre los versículos 6 y 7 del texto de Isaías citado. El vs 6 se cumplió con el nacimiento terrenal de Jesús: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.



El vs 7 en cambio está en proceso y por cumplirse: “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límites, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”. (Isaías 9:6-7)



Del mismo modo sucede con la profecía de Zacarías capítulo 9, hay un salto cronológico para el cumplimiento de los acontecimientos de los vs 9 y 10.



“Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.






Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra”. (Zacarías 9:9-10)







A la luz de estas profecías les propongo contemplar por un instante a ese niño del pesebre como lo presentan las escrituras: como Rey.



1) Un rey diferente: Todos conocemos las circunstancias del nacimiento de Jesús que año a año recordamos en la Navidad. No había para ellos lugar en el mesón, “Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”... (Lucas 2:7)



A pesar que era un Rey, Jesús no tuvo una cuna de oro, ni siquiera un buen colchón donde reposar al nacer, sino un pesebre, un comedero de animales hecho de piedra fría. No tuvo buenas condiciones higiénicas, nació en un establo, donde nacería un esclavo no un rey.



Jesús siendo el rey, nació como un siervo. Su nacimiento nos revela la naturaleza de su misión al venir a este mundo. “El vino para servir y dar su vida en rescate por muchos”. (Marcos 10:45)



Nació de la manera más humilde, sin embargo su nacimiento debería ser anunciado al mundo por eso estuvo rodeado también de manifestaciones sobrenaturales: como el ángel que anuncia a los pastores las buenas nuevas del nacimiento de un Salvador y la multitud de huestes celestiales que alaban a Dios. (Lucas 2:7-14) Isaías había dicho: “Un niño nos es nacido, hijo nos es dado” y el ángel anuncia “Que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador”.



Estas palabras revelan el misterio de la dádiva de Dios, del regalo de Dios: “no es nacido” “nos es dado” es decir para nosotros, para nuestro provecho, para nuestra salvación. El ángel en el evangelio de Lucas repite “os ha nacido a ustedes”.



La frase “Un niño nos es nacido”: habla del misterio de la encarnación “Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”. (Jn 1:14)



Aunque sería muy difícil comprender como la plenitud de la naturaleza divina habitaría en un cuerpecito tan pequeño así sucedió, dice el apóstol Pablo:



“el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. (Fil 2:6-8).



Con la encarnación, Jesús quiso identificarse con el ser humano en el dolor, las penas, el sufrimiento, los conflictos, etc. Padeciendo como nosotros, siendo tentado como nosotros, pero sin pecado para luego ser nuestro mediador y sacerdote, nuestro Salvador.



Este es el misterio de la navidad. El mejor regalo: el Salvador del mundo, dado a los hombres por amor. Un Rey que no vino a este mundo a reclamar sus derechos sino a morir por él. Un Rey humilde, diferente, como Él se definió a sí mismo: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón.” (Mateo 11:29)



2) Un rey de paz: Lo dice la profecía que hemos registrado en Isaías 9:6-7. Jesús es el “Príncipe de paz” y “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrá límite, sobre el trono de David y sobre su reino”.



Paz en hebreo significa tanto tranquilidad como prosperidad. Solamente a través de una relación personal con Jesús podemos disfrutar esa tranquilidad de espíritu, porque la paz procede de Dios y está en nosotros el aceptarla y conservarla. Jesús nos aseguró que esta vida podíamos disfrutar de esa paz: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27). Innumerables veces me he repetido a mí misma estas palabras cuando sentía que mi vida se tambaleaba. Y he comprobado que su paz es efectiva.



Pero además como “Príncipe de paz” se asegura que Cristo tendrá un gobierno, un señorío que tiene estas características: tranquilidad y prosperidad, una perfecta paz.



Esta paz fue anunciada también por el profeta Zacarías 9:9-10:



“Alégrate mucho hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.


Y de Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra”. Zacarías 9:9-10:



Históricamente ubicamos una parte del cumplimiento de esta profecía en la entrada triunfal a Jerusalén.: “y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima”. (Mateo 21:7-11)



Zacarías lo ve venir justo, victorioso y humilde. “Cabalgando sobre un asno” da a entender que viene en mansedumbre y en son de paz. Contrasta con Apocalipsis 9:11 cuando Cristo en su segunda venida, aparecerá montado sobre un caballo blanco.



El cumplimiento de la segunda parte de la profecía de Zacarías que acabamos de leer, de paz universal se dará en la segunda venida de Cristo.







Sabemos que vivimos en un mundo en conflicto, la guerra se ha desatado en nuestro mundo y las cosas van a empeorar. La carrera armamentista de los países ha degenerado en otros tipos de armas mortíferas con la tecnología. El respeto por la vida y los derechos humanos se ha perdido. La violencia ha tomado todas las formas imaginables y aún ha superado a la ficción. Sin ánimo de parecer pesimistas, a la luz de las escrituras, podemos comprender que todo esto estaba profetizado. El hombre por sí mismo jamás podrá lograr la paz. La paz universal que todos anhelamos solamente se va a dar en su reino milenario



Todos los armamentos serán destruidos como anuncia Zacarías, (vs 10) algo que las naciones son incapaces de llevar a cabo. “Y los arcos de guerra serán quebrados”. ¿Por qué no se enseña esta doctrina en las iglesias si está claramente tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento? ¿Por qué solamente se enfatiza la Navidad y no se provee la esperanza de un futuro retorno del Rey de paz?



Como anunciara Isaías “lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límites”. Será un imperio de paz ilimitada, pues gobernará con amor y no habrá peligro que esa paz sea turbada.



3) Un rey justo:

Isaías 9: 7 dice: “disponiéndolo y confirmándolo en justicia y en juicio para siempre”: significa que su gobierno será administrado con prudencia y equidad.



Zacarías vs 9: “He aquí tu rey vendrá a ti justo y salvador”: la idea de Zacarías era que él vendría a corregir todas las injusticias. ¡Cuánto anhelamos la justicia!



Sin embargo la justicia que vino a cumplir este Rey en el mundo trasciende cualquier acto de justicia humana, pues él fue el único que pudo satisfacer la justicia de Dios.



Que sea “Justo” es una de las características del siervo sufriente del Señor

Isaías 53:11-12 dice: “Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos”...



Jesús se sometió a las demandas de la justicia de Dios por nosotros. Murió como un malhechor sin haber cometido pecado y pagó nuestras iniquidades. El vino a dar su vida en rescate por muchos. El mismo es justo y de su justicia todos hemos recibido.



Isaías 32:1: anuncia también a un rey justo: “He aquí que para justicia reinará un rey”...



Jeremías 23:5,6: “He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra”.



Jesús es nuestra justicia, como lo anunciaron los profetas y como lo confirma también el Nuevo Testamento.



4) Un Rey que quiere reinar en ti: El regalo de la navidad es este Rey para tu vida. Para que reine en tu corazón en tu vida terrenal y para que reines con él en la eternidad. Jesús tiene un reinado espiritual en los corazones y las vidas de todos los que creen en él y le aceptan. El constantemente invitaba con sus palabras a que lo recibieran en sus corazones y creyeran en él:



“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto no creéis. Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene no lo echo fuera” (Juan 6:35-37)



“Si alguno tiene sed venga a mí y beba. El que cree en mí como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva." (Juan 7:37)



“Yo soy la puerta, el que por mi entrare será salvo; y entrará y saldrá y hallará pastos” (Juan 10:9)



El quiere compartir su reinado universal con nosotros.

¿No es acaso lo que necesitamos en estos tiempos? Un Rey diferente, un Rey de paz, un Rey justo, un Rey que tenga un reinado espiritual sobre nuestras vidas. Un Rey humilde que estuvo dispuesto a identificarse plenamente con el hombre para luego dar su vida por nosotros.



Las profecías describen ambas venidas de Cristo. Su nacimiento y su reinado.

Así como el nacimiento de Jesús fue anunciado por años y sólo algunos tuvieron el privilegio de verlo y creer; la segunda venida de Cristo, nuestro Rey, también ha sido anunciada, pero el mundo no se está preparando para recibir a su Rey justo, a su Rey de paz.



No rechaces su reinado espiritual en tu vida. Jesús, el niño que nació en un pesebre es el Rey que viene. Prepárate para recibirlo.


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Y DIOS NOS HIZO MUJERES

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Y DIOS ME HIZO MUJER



Y dios me hizo mujer,

De pelo largo

Ojos,

Nariz y boca de mujer.

Con curvas

Y pliegues

Y suaves hondonadas

Y me cavó por dentro,

Me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios

Y balanceó con cuidado

El número de mis hormonas.

Compuso mi sangre

Y me inyectó con ella

Para que irrigara

todo mi cuerpo;

nacieron así las ideas,

los sueños,

el instinto.

Todo lo que creó suavemente

A martillazos de soplidos

Y taladrazos de amor,

Las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

Por las que me levanto orgullosa

Todas las mañanas

Y bendigo mi sexo.



(Gioconda Belli. Poeta nicaragüense)


Esta fin de semana tuve la oportunidad de abrazar a muchas mujeres. Luego de unas conferencias que di sobre la Vergüenza, el Temor y la Depresión. Pude sentir así la fuerza y la vulnerabilidad, la entereza de carácter y la fragilidad, la fortaleza de muchas mujeres que sufrieron abuso, desprecio, maltrato, pero que no se habían dejado doblegar por la vida aunque sus emociones fueran afectadas.

Entonces recordé el poema de Gioconda Belli, que describe perfectamente nuestra naturaleza física y psicológica surgidas de la mano de un Creador.

Recomiendo leer a esta poeta con la cual nos podemos identificar plenamente. Y por supuesto seguir siendo solidarias y luchar juntas por el honor y la dignidad de nuestro sexo.

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El negro como personaje en la narrativa peruana. De la marginalidad al protagonismo

jueves, 20 de octubre de 2011

Por Patricia Adrianzén de Vergara

Esta semana leí el primer capítulo de la novela “Malambo” de Lucía Charún Illescas. Una novela ambientada en la época de la colonia en el tiempo de la trata de esclavos. No conocía a la autora y se me hace muy difícil de creer que no podamos encontrar fácilmente en nuestro país, un ejemplar de una novela de tan alta calidad literaria y con un tema tan pertinente para nuestra historia como país y sociedad.







Aparte de “Matalaché”, tal vez el primer antecedente que conocía en la narrativa peruana donde el negro es tratado como personaje literario, recordé “Monólogo desde las tinieblas” libro de relatos breves de Antonio Gálvez Ronceros, cuya primera edición fue en el año 1975. Para quienes no conocen este libro, resulta una lectura deliciosa. El autor procede de Chincha, de la zona rural así que describe el habla, el mundo, los usos y las costumbres del negro campesino.

Copio para ustedes una palabras de la tapa del libro: “A través de los diecisiete cuentos que conforman este libro, la imagen de la negritud afincada exclusivamente en el negro campesino, está construida por la presencia constante del espíritu del habla del negro del campo, por esa hermosa naturalidad con que actúa cotidianamente, por el clima extraño con que impregna más de una de sus creencias y por esa simple sabiduría suya, patrimonio de los hombres sencillos y humildes. Teniendo como contexto su particular mundo de árboles, animales, y un sol que alumbra desde un cielo sin reservas, el personaje se moviliza en una atmósfera de situaciones en las que la gracia, el humor, la ironía, la cólera, la sabiduría, la tristeza, el miedo y también la dura supervivencia conforman un fresco de riqueza vivaz y rotunda…

Así Antonio Gálvez Ronceros revela la insospechada identidad de otro hombre a quien se ignora como si profiriera su voz desde las tinieblas”.







Cabe destacar la rigurosidad del trabajo lingüístico de Antonio Gálvez Ronceros al retratar fielmente el habla del campesino negro, y su destreza en el manejo del relato breve. Y en cuanto a contenido como ya se ha mencionado el humor, la gracia y la ironía se conjugan con el miedo, la tristeza y las vicisitudes de la vida cotidiana.

Muchos años después descubro a Lucía Charún Illescas, también peruana, quien al igual que Antonio Gálvez Ronceros, elige diseñar personajes de su contexto. Y nos hace entrega de una novela donde presenta dos mundos contrastados: Malambo (un barrio de gente marginal) y la ciudad de los Reyes, separados por el Río Rímac, el río hablador.



Para muestra un botón, de la calidad poética de la autora en la descripción de estos dos mundos:



“Aunque tengan la apariencia mansa, esas aguas saben desbordarse a gritos. Durante las crecidas del verano, entran arrastrando lodos al pedregal del leprosario y se escurren confundidas, tintas en sangre, por entre los cadáveres de los animales sacrificados en el matadero de Malambo, el rincón de los negros de Lima: asiento y reparo de los taytas Minas, los ancianos Angolas y Mandingas y las cofradías de Congos y Mondongos. En Malambo, el Rímac se codea orondo entre libertos, cimarrones y esclavos de mala entrada que lo escuchan desconfiados pero que, al enterarse de lo que cuenta, le van aprendiendo las mañas del habla. Porque a veces el río se hace el remolón. Haraganeando se detiene a conversar en las acequias y los charcos, al sesgo de los recovecos polvorientos y los callejones tortuosos y salobres de San Lázaro.



En la otra ribera, la del Palacio del Virrey y las casonas con frontispicio de cantería labrada, ventanales y celosías con cortinones de seda, el río se insinúa en adelgazamientos de cauce ordenado por cañerías de arcilla. Unidos a otros manantiales subterráneos corre por la Calle de las Mantas y el Callejón de Petateros, y bajo la Calle de los Judíos, el callejón de los Plateros, de los Bodegones y de los Espaderos, deja atrás el taconeo licencioso de las tapadas en la calle de los Polvos Azules hasta encontrar la fuente de la Plaza Mayor. Quien se detenga a contemplar el borboteo, no podrá evitarse las costumbres del Río Hablador”.



En la lectura de este primer capítulo auguro que la imagen del río Rímac puede llegar a la dimensión de un personaje más, ya que la autora vincula los personajes que va insertando en su novela con el río. Así hace con Tomasón Ballumbrosio, el primer personaje que ingresa a la novela, un negro pintor cuya única libertad que ha conquistado es la de vivir en un cuartucho a orillas del río Rímac pero ya no en la casa de su amo, a quien le da grandes ganancias con su arte.



Estoy expectante de continuar la lectura de esta novela, celebrando que una autora peruana sea la voz de un sector de nuestra sociedad rico en su cultura que ha aportado tanto a nuestra identidad peruana, pero por años ha tenido que luchar contra la marginalidad. Así como José María Arguedas fue la voz realista y tierna del hombre de la Sierra, la voz de Lucía Charún puede conducirnos a descubrir las tremendas injusticias perpetuadas contra la dignidad de estos hombres y mujeres y valorar su mundo, sus luchas y desafíos que enfrentaron desde siglos y sacarnos así de las tinieblas.

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MUJERES BÍBLICAS Y MUJERES DE HOY

viernes, 20 de mayo de 2011

Escribir una serie de libros para mujeres, ha resultado una experiencia muy gratificante. Explorar las experiencias de vida de las mujeres bíblicas y relacionarlas con las experiencias que vivimos las mujeres hoy, ha enriquecido realmente mi vida. Desde Setiembre del 2009 en que sacamos a luz los dos primeros libros: "Amadas" y "Apreciadas" , Keila y yo, nos hemos dedicado a profundizar en la palabra de Dios, trenzando el pasado con el presente, intentando penetrar en la psicología de las mujeres bíblicas, aprendiendo de ellas, sorprendiéndonos de cuanto de nosotras mismas reflejan estas mujeres. Así dimos a luz luego a "Abnegdas" y "Admiradas", libros que rescatan las cualidades de la maternidad. Estos primeros cuatro tomos de la serie "Mujeres valiosas" han llegado a las manos y corazones de muchas lectoras.




Luego Dios puso en mi corazón escribir "Amigas" porque las mujeres construimos relaciones cada día y no podemos vivir sin amigas. Todas necesitamos ser oídas, afirmadas y estar seguras que contamos con alguien para compartir nuestras alegrías y tristezas.

"Amigas" cuenta la historia de cuatro mujeres que se llamaban María, quienes disfrutaron la dicha de ser amigas y seguidoras de Jesús. ¿Sabías que Jesús las honró con su amistad? ¿Qué cualidades de amigas mostraron estas mujeres? ¿Qué experiencias vivieron juntas? ¿Y qué aprendieron de Jesús, el amigo por excelencia? Amigas que compartieron la alegría y el dolor. Que me hicieron recordar a aquellas mujeres que han pasado por mi vida dejando su huella.


Entonces pensamos dar un paso más profundo. Y le pedí a Keila que escribiera "Abrazadas". Porque todas las mujeres necesitamos un abrazo, cuánto más si hemos experimentado el abuso en alguna de sus formas. Las estadísticas en cuanto al tema son escalofriantes; el abuso sexual, emocional, espiritual y financiero es una realidad en nuestra sociedad. ¿Sabes qué dice Dios al respecto? ¿Acaso guarda silencio?
"Abrazadas" cuenta la historia de cuatro mujeres poco conocidas de la Biblia que sufrieron abuso, en base a sus experiencias podemos descubrir el corazón de Dios en cuanto a este tema en sus distintos matices.

Este libro toca las fibras más sensibles de las mujeres y descubrimos que desde tiempos muy antiguos las mujeres tuvimos que aprender a combatir esta lacra como fue el caso de Dina y el abuso sexual, Tamar y el abuso emocional además del sexual, La hija de Jefté y el abuso espiritual, La muchacha endemoniada y el abuso financiero.

¿Cómo se relacionan con el abuso que experimentamos las mujeres hoy? ¿Es posible la restauración? ¿Cómo ayudar en el proceso de la sanidad emocional de la víctima? ¿Puede Dios sanar el corazón de una mujer abusada? ¿Qué nos toca hacer a nosotras?
Keila nos dice: "Amada mujer, sí hay esperanza. Detrás de la nube negra del dolor, se oculta el sol de justicia que brindará sanidad a nuestros corazones. Recorramos juntas estas historias, meditemos en las promesas bíblicas, dejémonos abrazar por Dios".

Nos hemos trazado la meta de continuar con esta serie, sumergiéndonos en el alma de la mujer, es ese viaje íntimo que es escribir un libro para sacar a la superficie aquellas verdades eternas que puedan contribuir a confirmar en cada mujer de hoy el valor y la dignidad que Dios nos confirió desde su eternidad.

Patricia Adrianzén de Vergara


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CARTA DE UNA LECTORA DE "AMIGAS"




El libro “Amigas” guarda en sus páginas una riqueza contundente, tanto por su acuosa investigación, cuyas bases incuestionables tienen como fundamento la Biblia.



Me cautiva, hasta llevarme a ser partícipe activa, no sólo por su conocimiento sino, fortaleciendo mi fe, movilizándome con esperanza y ánimo, por la vigencia de la “Palabra viva”, que no cambia. Además es un indicador valioso, de nuestra madurez espiritual y poder saber, como dice la autora “qué tan efectivas somos en nuestra perseverancia y dedicación a las personas que consideramos nuestras amigas.”



La narración en primera persona, nos acerca a la individualidad de las protagonistas y nos traslada al tiempo y al espacio, permitiendo, que el lector haga un ejercicio obligado de contextualización con la sociedad contemporánea.



Muy interesante e invalorable es la explicación de algunos verbos del griego, idioma en que fue escrito el Nuevo Testamento, para alcanzar una exacta connotación y significado de las palabras. Por ejemplo, cuando nos explica el uso del verbo “oír”, “ekouen”, la autora nos da un alcance muy rico pues en el texto original griego significaba “un presente sin interrupción”. Ella nos dice que esta palabra expresaba continuidad, y en la experiencia de María de Betania, esto significaba, que “María de continuo escuchaba al maestro, ella tenía por costumbre hacerlo.”



En esta primera historia, me gustó también mucho el mensaje tan aleccionador, bondadoso y exhortativo de Patricia, llamando a mantener una relación de calidad, como amigas con nuestras hermanas. Ella nos dice: “No permitas que el tiempo tome la dimensión de la distancia. Construye un puente que llegue al corazón de tu hermana.”



En el caso de María Magdalena, al ver llorar a Jesús por la muerte de Lázaro, nos recuerda, el amor que el Señor tuvo por la humanidad cuando nos dice refiriéndose a Jesús: “la muerte le dolía” expresión muy profunda.



Sin duda, la autora hace gala de su pluma literaria y sentimiento cristiano, al describir el sufrimiento del Señor camino al Gólgota, por su discípula y amiga, María Magdalena. Permite que mi actitud de lectora se vigorice y conmueva con este hecho, que es más que historia, trae consigo el toque de la transformación de vidas.



El propósito de la autora se cumple cuando nos va conduciendo y animando a desarrollar los dones, que fue el estilo de vida en las protagonistas y que las lectoras tienen los elementos para la aplicación de esta pedagogía reflexiva, si así lo decidieran.



Me conmueve ver como la condición de la mujer de esa sociedad, excluida y postergada, retoma su dignidad y valía personal con el toque del compañerismo de Jesús, quien les otorgó el privilegio de ser portadora del mensaje de la resurrección a estas mujeres.



El libro “Amigas” nos convoca, al mismo tiempo, a ser co-protagonistas de la misma misión que tuvieron los personajes en este tiempo y con esta sociedad.





Elsa Chignee Campos

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LIBRO "ABRAZADAS"

martes, 17 de mayo de 2011



Comentario del libro “Abrazadas”

Por Elsa Chignee Campos



Este maravilloso libro tocó las fibras más sensibles de mi alma. Me pregunto. ¿Cómo será en aquellas que han sufrido el abuso? Yo no lo viví, pero a medida que leía el manuscrito, iban desfilando los pequeños rostros de Alicia, Nancy, Teresita, Rebeca, y muchas otras. Ninguna pasaba de los nueve años. Y así mismo, de niños, como Juan Julio, Manuel, Iván quienes fueron rescatados, en nuestro albergue, fundado para este fin y con quienes mantuve una relación personal. Me impresiona el acierto que la autora hace de la problemática, pero lo más rescatable es la solución a ella, que deviene de la Palabra de Dios y es por eso que ofrece consolación esperanza y vidas restauradas.



Situaciones y rostros cercanos, identificadas en la convivencia en nuestro albergue, como expresiones de vida, resultaron más contundentes que las apreciaciones psicológicas de un profesional, en un comienzo. Pudimos entender la causa del dolor, la impotencia del reclamo, y los anhelos de liberación, traducidas en rebeliones y peleas, en pesadillas nocturnas, en constantes escapadas de la escuela y del albergue, como en inapetencias o enuresis nocturnas.



Como refiere la autora muchos libros abordan el tema, pero ¡qué distinto es tener el libro abierto de una vida en crisis! Toda lectura secular, terapéutica en estas especialidades, que abordamos nos dieron parte del conocimiento, al tener inmediata necesidad de buscar, tratamiento a estas vidas en crisis. Pero gracias a Dios que tuvimos el recurso de la oración, y la fe, de saber que la obra de restauración la hace el Señor y en eso confié.



Mientras recorría las páginas de “Abrazadas” despertaba en mi interioridad, la identificación con ese sufrimiento real, que sin ser mío, tangiblemente, lo hice propio por empatía y acompañamiento. Sin embargo, lo más significativo del libro es el mensaje de esperanza, de sanidad, de ese afecto imperativo, prolongado y trascendente, que solo puede darlo el Dios de toda justicia. Quiero creer que nuestro trabajo no fue en vano y que las Alicias abandonadas, que pasaron por mi vida, sean “las jovencitas, hermosas, vestidas con las mejores ropas y de huérfanas hayan pasado a reinas” por la acción maravillosa de Dios, como magistralmente describe Keila Ochoa.



No es fácil ver de cerca a una sociedad dolida, pero sin compromiso, aun a ciertos magistrados insensibles, minimizando el daño, con actitudes que gritan en su interior, “eso se ve todos los días” legitimando conductas reprobables. La razón, es que la restauración de esas vidas resulta muy costosa e implica compromiso e inversión en el sistema y en las personas. Una mirada fría de estos líderes, es que los niños, “no producen” por eso se posterga toda inversión. Como solución final terminan, muchas veces devolviéndolos a los hogares maltratantes, sin comprobar la superación de la crisis.



Este libro, tiene relevancia porque vemos el actuar de Dios lleno de amor y compromiso con las víctimas. Como la autora precisa, si bien Dios no habla directamente del abuso, sin embargo, Dios empieza este proceso pedagógico, dándole un rostro humano a su pueblo. Advertimos, su paciencia interminable, su misericordia entregada por amor, para sellarlo con el abrazo del Padre, que las víctimas anhelan, como el sediento ciervo, que los Salmos nos relatan, cual imagen lacerada por la sed interior.



Allí esta el Padre, dolido, ofreciéndoles restauración de vidas, arrancando los eslabones reincidentes de la esclavitud en cadena, que como un cáncer, repiten lo que hicieron con ellos y ellas. Mas adelante, los lleva a ocupar una “situación privilegiada” nos dice Keila, cambiando en sonrisas los ceños fruncidos, en cánticos nuevos los lutos del alma, como cuando las “raíces son arrancadas de la palmeras, para convertidas en joyas preciosas” ratifica la autora.



Este libro no se puede dejar de leer y hasta tenerlo como un manual de encuentro y consulta, para todos aquellos que trabajan con niños, para todo consejero eclesial y aun más, las puertas de la Iglesia deben aperturarse y no estar clausuradas cuando el delito se comete. Somos los embajadores de Dios para ejercer justicia. Nuestro reto continúa, poniéndonos en la brecha por las víctimas, teniendo una voz actualizada y firme, buscando restauración a las que sufren humillación y les robaron su inocencia tempranamente. Es caminar de la mano, identificadas con la compasión de Jesús.



Gracias Keila porque junto al quebrantamiento que la lectura produjo en mi, también surgió la gratitud inmensa a Dios por las veces que me dirigió en la búsqueda de soluciones de crisis existenciales.





Keila Ochoa Harris (Escritora mexicana)

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