UN TROZO DE POESÍA DE LA VIDA MISMA

viernes, 4 de marzo de 2011





PRINCESAS

Mis hijas derraman
Las rutas de sus huellas en la arena

Son cóncavas ternuras
De pasos diminutos e infantiles
Que enrumban hacia un futuro
Que no podré acunar.

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MUJERES PACIFICADORAS




Esperanza Bíblica Para La Resolución De Conflictos

Tara Klena Barthel y Judy Dabler




¿Te ha atrapado la vida en algún conflicto interpersonal? ¿Sabes como preservar tus relaciones? ¿Cómo respondes frente al conflicto? ¿Anhelas ser una mujer de paz?

Ediciones Verbo Vivo publicará próximamente la versión en español del libro "Peace Making Woman". Ya está en imprenta y esperamos que sea de bendición para tu vida y para las personas que te rodean.

PRÓLOGO

Mujeres Pacificadoras es un libro cuyo objetivo es cambiar vidas. Contiene una riqueza de sabiduría y aliento para las mujeres que quieran aprender cómo tornar cualquier conflicto en una oportunidad para construir relaciones profundas y cercanas.
Mis amigas Tara y Judy comparten de su rica experiencia personal. Dios las ha refinado en el horno de sus propios conflictos personales, familiares y profesionales. Como resultado, ellas escriben con una encantadora autenticidad y vulnerabilidad y su enseñanza está adornada con ejemplos cautivantes personales con los que cualquier mujer se puede identificar.
Tara y Judy han ganado experiencia al guiar satisfactoriamente  a cientos de personas a través de muchos tipos de conflictos. Además los lectores podrán aplicar rápidamente los conocimientos y el consejo de Tara y Judy a los conflictos de la vida diaria, ya sea en casa, en la iglesia, en el lugar de trabajo o en esa “temible” reunión familiar.
El punto más fuerte de este libro es el de permanecer constantemente centrado en Cristo. En vez de llamar a las mujeres a trabajar más fuerte en sus propias virtudes, las autoras urgen a las mujeres a descansar completa y confiadamente en la obra redentora de Cristo. El evangelio- las buenas nuevas de que Jesús nos ha salvado de todos nuestros pecados – es tejido en cada aspecto de este modelo de pacificación. Cuanto más los cristianos abracen este modelo, más entenderemos lo que Jesús quería transmitir cuando dijo: “Mi yugo es fácil y ligera mi carga”.
Mujeres Pacificadoras es también absolutamente práctico. Las autoras nos dirigen a una amplia gama de escenarios conflictivos que las mujeres encaran en este complejo mundo actual y proveen pasos detallados y realistas para resolver toda clase de temas personales. Los lectores que reconozcan la profundidad y la practicidad de este libro regresarán una y otra vez para extraer de sus páginas más profundidad y descubrir las muchas joyas de sabiduría que Dios ha plantado aquí.
Prepárese para ser desafiada y animada, convencida e inspirada. Podría encontrarse a sí misma dividida entre querer devorar este libro y necesitar de una pausa para dejar que las verdades penetren. Cuando haya leído hasta el final y haya empezado a practicar lo que ha aprendido, su vida y sus relaciones nunca serán otra vez las mismas.


Ken Sande, presidente
Peacemaker Ministries



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LIBRO "AMIGAS"

lunes, 28 de febrero de 2011




"Amigas" es el nuevo título de la serie "Mujeres Valiosas" de Patricia Adrianzén de Vergara. Luego de la publicación de "Amadas, Apreciadas, Abnegadas y Admiradas". Nuestra mirada se enfoca ahora a valorizar la amistad.


El libro trata de cuatro mujeres con el mismo nombre unidas por el lazo de la amistad. Las cuatro se llamaban María, un nombre muy común en aquella época en el pueblo hebreo, pero estas mujeres, además del nombre compartían muchas otras cosas. Las cuatro tuvieron un encuentro con Jesús en distintos momentos y circunstancias de sus vidas y fueron perdonadas y transformadas por su amor. Las cuatro respondieron a esa gracia y misericordia con una actitud de gratitud y consagración. Todas ellas se convirtieron en fieles seguidoras del maestro y le servían. Una lectura de los evangelios nos permite asegurar que convivieron en la misma época y podemos imaginarlas juntas viviendo experiencias inolvidables, escuchando absortas las enseñanzas del maestro y siendo testigos de milagros que jamás imaginaron. Dos de ellas, María Magdalena y María la esposa de Cleofás, evidenciaron su lealtad al permanecer al pie de la cruz sosteniendo entre sus brazos a la madre de nuestro Señor. Y luego aparecen otra vez juntas el día de la resurrección cuando encontraron la tumba vacía y dialogaron con los ángeles. A María de Betania podemos considerarla, la amiga privilegiada, ya que el Maestro se hospedaba en su casa y era amigo también de su familia. Resulta envidiable la familiaridad que ella disfrutó con Jesús. La cuarta María de este libro, era la madre de Juan Marcos, quien luego sería el autor del segundo evangelio y también tuvo un protagonismo en los primeros años de la iglesia primitiva.


Mujeres amigas que unieron sus fuerzas y sus recursos para servir al Maestro. Cuyo mayor mérito fue que se convirtieron también en discípulas y amigas de Jesús. ¡Amigas de Jesús! Tal vez suene muy pretencioso, pero no es así. Ya que ellas, al igual que los discípulos, disfrutaron del compañerismo del Maestro y aprendieron el valor de una amistad verdadera y única. Seguramente atesoraron su enseñanza cuando escucharon de sus labios: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”.[1] Pero se quedaron atónitas cuando entendieron que Él cumplió en su persona esta verdad espiritual.


Las cuatro Marías de los evangelios pueden enseñarnos mucho sobre la amistad. Explorar las relaciones de Jesús con los seres humanos, el profundo afecto que sintió por quienes lo seguían es realmente enriquecedor. Las Marías se encuentran entre las privilegiadas que disfrutaron de la amistad del Rey de Reyes y Señor de Señores. Ese hecho debe darnos esperanza a todas nosotras, debe alimentar la convicción del profundo amor que Jesús siente por cada una en particular. No debemos desaprovechar la oportunidad que Él nos provee de ser nuestro amigo. Él ya lo dio todo por nosotras confirmando un pacto de amor eterno.

Al mismo tiempo, la experiencia de estas mujeres, nos anima a evaluarnos, qué tan efectivas somos en nuestra perseverancia y dedicación a las personas que consideramos nuestras amigas. De todas las personas que pasan por nuestra vida, que llegan y se van con el tiempo, tal vez sólo un pequeño grupo se desarrollará en una profunda amistad. Ya que desarrollar una amistad verdadera toman una gran inversión de tiempo y energía. ¿Tienes amigas a las que consideras dignas de ello? Dios me ha dado la bendición de conocer y amar a tantas amigas, que a la hora de dedicar este libro, comprendí que no podría nombrarlas a todas, pero que todas ellas se encontrarían en las descripción que hago de ellas sin necesidad de mencionar sus nombres. Porque de ellas recibí el consuelo, el aliento, la fortaleza, la alegría y todo aquello que  enriquece la vida y aleja la soledad.

 María de Betania, María Magdalena, María la esposa de Cleofás y María la madre de Juan Marcos nos marcan la ruta de la amistad. ¿Cuánto conoces de cada de ellas? El problema es que hoy en día muchos las confunden. Pero las Escrituras hacen una clara distinción de cada una. Porque para Dios es importante nuestra individualidad. Ellas tuvieron el privilegio que sus nombres fueran registrados en las Escrituras, y nosotras tenemos el privilegio a aprender de sus experiencias. Permitamos que sean ellas quienes se presenten y aclaren nuestras dudas.


Espero tener listo este libro para semana santa o a más tardar para el mes de Mayo. Mientras tanto te pido "Amiga" que ores por mí para que Dios me siga guiando a descubrir sus preciosas verdades y compartirlas con muchas mujeres más a través de la palabra escrita.




[1] Santa Biblia. Juan 15:13

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GRATITUD

domingo, 16 de enero de 2011

GRATITUD


Señor, “Gracias” es una palabra pequeña.
Demasiado, pequeña para tu grandeza.

Pequeñita para tu bondad.

Pequeñísima para tu misericordia.

Y diminuta para tu fidelidad.



Sin tregua he buscado la palabra

Suplicando el auxilio de sinónimos

Navegando en diccionarios y hasta

Ilusa me perdí en otros idiomas

sin hallar



La palabra sonora, palpitante,

La palabra unánime que pueda expresar

La gratitud de la humanidad



Mínimo ser frente a la constelación

De tus bondades

Abrumada no pude fabricar la palabra

Que exprese la gratitud que crece

En un corazón que se topó contigo

Y que seguirá caminando por la vida

Debiéndotelo todo.





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COMENTARIOS DE LECTORAS DE "ISHA. UN DIARIO DEVOCIONAL PARA TI"

martes, 21 de diciembre de 2010



Cuanto más leo, tengo la convicción de que "Isha. Un diario devocional para ti" es un don que nuestro Padre de Luz nos hace llegar, una vez más a través de la autora y amiga Patricia Adrianzén de Vergara.

 Él que conoce nuestro corazón de mujer, pues él lo hizo a Su semejanza, sabe bien de nuestras, necesidades, sueños, frustaciones, heridas, Él conoce las respuestas, Él es el único que tiene las respuestas. Es por eso que a través de este diario voy entendiendo que sólo Dios puede completar y saciar nuestra sedienta alma, y anhelo este año, conocer más a Aquel que nos ama tanto y desea ardientemente restaurar nuestra vida para que seamos tal como Él siempre anheló que fuesemos.




Mariana Quiroz Murillo

Arequipa



"Isha" es un devocional de mucha bendición para mí. Me siento muy bien porque cada día expreso ante Dios todo lo que está en mí. Me parece una ayuda complementaria de la Palabra de Dios, de mucho valor. Gracias.

Teresa Roncal


"Isha. Un Diario devocional para ti" es una bendición como palabra de Dios y por tu testimonio como un gran ejemplo de fe"

Hortensia Tarazona


Considero una bendición que Dios le haya dado a Patricia Adrianzén el don de escribir y dirigirla por medio de su Espíritu Santo, la animo a que prosiga en esta tarea, y no desmaye a pesar de circunstancias que se presenten porque Dios nos bendice a través de sus escritos y meditaciones.

Aura Violeta Angeles.


Lo que puedo contar es que "Isha. Un diario devocional para ti", me está ayudando mucho, enseñándome a perseverar y buscar más a Dios en todas las dificultades que se presentan en la vida.

Aprendí que Dios es justo, fiel es nuestro abogado que siempre está con nosotros en los momentos más difíciles de nuestra vida, ahora sé que la oración tiene mucho poder.

Maritza Ramos

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ISHA. UN DIARIO DEVOCIONAL PARA TI

jueves, 16 de diciembre de 2010

GRACIA PERSISTENTE



Estamos finalizando un año y a las puertas de iniciar uno nuevo. Si pudieras resumir en una sola palabra tu experiencia con Dios ¿Cuál sería? Como otros años de mi vida, finalizo este y empiezo el nuevo con mi palabra preferida "Gracia". Y es justamente este tema el que da inicio a "Isha. Un diario devocional para ti".

Escribí esta serie de reflexiones surgidas desde la cotidianeidad, de la vida misma, experiencias de mujeres que nos identifican a todas con nuestro Creador. En  cada mes del  año desarrollo un tema, en:
Enero: Gracia,
Febrero: Vida eterna y abundante,
Marzo: Oración,
Abril: Perdón,
Mayo: Familia,
Junio: Comunión,
Julio: Servicio,
Agosto: Dirección divina,
Setiembre: Palabra de Vida,
Octubre: Gratitud,
Noviembre: Misericordia,
Diciembre: Paz.
Te invito a profundizar en estos temas relacionados con los atributos, el carácter de Dios y nuestra relación con Dios, a través de reflexiones semanales. A la vez cada reflexión semanal tiene un estudio de apoyo a desarrollar diariamente durante esa semana. Así que el Diario devocional cubre los 365 días del año. ¿Te atreves a vivir conmigo esta aventura?


Enero 

GRACIA

No hago sino registrar la historia de Su gracia.
Al transitar las calles de esta vida con los ojos repletos de asombro
y los pulmones henchidos de la brisa celestial, en un paisaje humano.
Arriba el cielo inalcanzable y aquí abajo los pasos inciertos de los hombres.
El viento lleva una melodía que escapa de mis labios:
 ¡Cuán grande es Él, cuán grande es Él!
 La certeza de su amor, una luz en medio de la bruma.




 GRACIA SOBRE GRACIA

“El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota.
Cada mañana se renuevan sus bondades: ¡muy grande es su fidelidad!
Por tanto,  digo: “El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!” [1]
(Lamentaciones 3:22-24)


Abro mis manos y recibo más de ti. No puedo impedir tu generosidad y renuevo mi asombro cada mañana como tú renuevas tu fidelidad para conmigo. Vuelves a llenarme de ti. Aún cuando me veías desde lo alto abatida por un corazón engañoso y perverso, luchando contra una naturaleza que se rebelaba contra tus principios. Luchando por parecerme a lo que tu mente concibió cuando me creaste. Y me encuentro padre, abatida, desnuda frente a tu mirada, suplicándote que vendes una vez más mi alma herida.

Tu gracia se derrama entonces en forma de lluvia y rodea mi cuerpo y penetra hasta las fibras más profundas de mi ser. Una garúa juguetea en mis pestañas y mis labios se humedecen y pienso que esa humedad que proviene del cielo es como tu gracia, persistente, tangible, inacabable. Y de pronto, a pesar del frío me siento abrigada por ti. Camino contigo,  y nadie sabe con quién converso, a quién le encomiendo cada paso, por qué sonrío de rato en rato, por qué me desabrigo en medio de la lluvia. Es que tu presencia ha quemado mi ser y tu abrazo es suficiente, sobre todo ahora que estoy herida Padre porque bien sabes que el pecado me hirió.

Estaba allí rondándome, vigilando mis pasos, al acecho, calculando la debilidad de mis pensamientos y mis emociones para arrojar un dardo contra mí. Y yo Padre, tan frágil, tan humana, me protegía con tus palabras, me saturé de tus pensamientos y rechacé todo cuanto me ofrecía, sin embargo no pude preservar totalmente mi mente y mis emociones. El pecado me hirió Padre, me hirió y aunque nadie lo sabe ni lo percibe, lo sabes tú, porque tú Padre lo sabes todo, pero también porque yo te lo confesé una y otra vez, una y otra vez. Porque escuchaste mi súplica y mi llanto, viste mi intento de despojarme de ese peso, mi renuncia intermitente como tu gracia cada vez que a ella me acogía. Es que nada hiere ni duele más, ni puede hacer herida más profunda que el herirse uno mismo. Y es que el pecado hiere Padre, duele, derriba. Se adhiere a nuestra alma y nos golpea, punza, abre zanjas en la piel del alma y desangra el corazón. Y tú que todo lo sabes, que todo lo ves, que todo lo examinas, te dueles de nuestras heridas y es tu bálsamo la medicina a la que me acojo como la única esperanza de no sucumbir en la maldad de mi propia naturaleza engañosa. Y sabes Padre, que soy finita, pequeña, diminuta pecadora, que recorro las calles de esta vida intentando servirte con integridad de corazón, luchando contra mi misma, aferrándome a tu gracia, a tu poder, al obrar de tu Espíritu Santo que es la única esperanza de tener victoria.

Padre, extiende una vez más sobre mí tu gracia. Ministra mi cuerpo, recoge mis lágrimas, convénceme de la eficacia de tu poder limpiando mi vida, barriendo la suciedad más escondida de mi corazón, te necesito Padre porque sólo tu poder en mi puede obrar la santidad que se requiere para servirte con las manos limpias.


[1] Santa Biblia. Nueva Versión Internacional. Lamentaciones 3:22-24.


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Ya salió "Isha. Un diario Devocional para ti". Un diario agenda especialmente escrito para la mujer.

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YA SALIÓ LA TERCERA EDICIÓN DEL LIBRO "YO NO PEDI SER ORO"

jueves, 14 de octubre de 2010




"Presté el ejemplar de mi libro "Yo no pedí ser oro" y no me lo devolvieron nunca más".

"Empecé a leer el libro por curiosidad y no paré hasta terminarlo por completo ese mismo día".

"Ni bien leí el título me identifiqué de inmediato".

"Cuando sufría llegó a mis manos "Yo no pedí ser oro" y sentí que estuviste todo ese tiempo conmigo acompañándome".

Frases como estas escuchadas en distintas oportunidades, dichas por distintas personas, en distintos tiempos y en distintos países, son las que confirmaron en mi corazón que Dios me había guiado a escribir este libro
no solamente para compartir el proceso de aprendizaje espiritual de mi experiencia con el dolor y revelar su gracias, sino para consolar y ayudar a otros a procesar también el sufrimiento.
Y ahora Dios me permite sacar a la luz una nueva edición que espero pueda seguir bendiciendo a muchas otras personas.



 
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Serie "Mujeres Valiosas"

lunes, 30 de agosto de 2010

"Mujeres de Valor" es una serie femenina que estamos publicando desde Octubre del año pasado. Iniciamos esta publicación con los libros "Amadas" de Patricia Adrianzén de Vergara y "Apreciadas" de Keila Ochoa. En esta oportunidad la serie se enfoca a tratar el tema de la maternidad con los dos siguientes títulos:

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"Abnegadas" Enfrentando los retos de la maternidad. Autora Patricia Adrianzén de Vergara Este libro anima a las madres a enfrentar los desafíos que la maternidad le presenta, reflexionando en las vidas de Eva, Sara, Lea y Jocabed. Cuatro madres que cumplieron un rol especial en la historia : Eva como madre de la humanidad, Sara como madre de las naciones, Lea como madre de la casa de Israel y Jocabed como madre del Libertador. ¿Qué retos enfrentaron estas mujeres? ¿Cómo vivieron la fe? ¿En qué nos parecemos a ellas? ¿Qué podemos aprender de sus aciertos y desaciertos? ¿Qué significa ser una madre abnegada? "Admiradas". Descubriendo los secretos de una mujer ejemplar. Autora Keila ochoa Harris. Cuatro mujeres del tiempo de Salomón que descubrieron la virtud y fueron admiradas en su tiempo: La mujer de Proverbios 31, admirada por su esposo. La madre de Lemuel, admirada por su hijo. La Sulamita, admirada por sus contemporáneas. La reina de Saba, admirada por su pueblo. ¿Cuáles fueron los secretos de estas mujeres? ¿Cómo lograron la admiración?

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Ediciones Verbo Vivo en Quito

jueves, 12 de agosto de 2010

Registraré luego la experiencia. Por lo pronto un registro visual de nuestra visita.

 ¡Cuál no sería mi sorpresa a encontrar a jóvenes lectores de mis libros, en el breve tiempo de descanso entre el almuerzo y las conferencias! Mi esposo no resistió la tentación de tomarles las fotografías. 






Entrevista en la Radio

El tema de la mujer, uno de mis predilectos, fue abordado.

Revisando los libros de la serie "Mujeres Valiosas" 






CUMPLEAÑOS DE PRIMERA CLASE



“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”… (Efesios 1:3)



Nada parecía indicar que este sería un día especial. Cumplía cuarenta nueve años y estaba por regresar de otro país luego de un evento. Había tenido la oportunidad de dar a conocer mi producción literaria durante cinco días y me sentía muy bendecida por la respuesta que había recibido del público lector. Volvía a reconocer la gracia de Dios en mi vida.



Antes de partir, al preparar las maletas y organizar el equipaje, recién caí en la cuenta que había editado ya veinticuatro títulos, de los cuales era autora de doce. Me sorprendí que hubiéramos crecido tanto como editorial, cada libro era para mí como un hijo. Cada uno demandó su cuota de esfuerzo, dedicación y hasta dolor. Pero estaban allí y eran reales y por causa de ellos eran la mayoría de mis viajes. En el evento, durante las conferencias, tuve la oportunidad de alternar con mucha gente, recibir sus impresiones, aún captar sus necesidades y volví a sentirme muy agradecida por el privilegio de comunicar la palabra de Dios a través de la página impresa. Observaba a las mujeres especialmente comprando mis libros, y pensaba que sin conocernos personalmente iba a tener con cada una de ellas un diálogo secreto. Mi mayor anhelo era que en ese diálogo, cada una de ellas pudiera entender el amor y la gracia infinita de Dios como yo la experimentaba.



El último día, antes de retornar a casa, tenía aún una maleta llena de libros que no quería regresar conmigo. Así que mi esposo y yo decidimos recorrer la ciudad llevando los libros a un par de librerías y a una distribuidora. Fue una mañana atareada y en el trajín olvidé que era mi cumpleaños. Era día sábado y sólo teníamos hasta el mediodía para hacer los contactos pertinentes. Gracias a Dios, logramos repartir todos los libros. Luego regresamos a nuestro hospedaje apurados para recoger nuestro equipaje y salir al aeropuerto. Ya en la sala de espera, mencionaron por el parlante el nombre de mi esposo entre otros pasajeros. Este se acercó y le ofrecieron un asiento en primera clase. Mi esposo solicitó un lugar también para mí, ya que viajaba acompañado. Pero le explicaron que solamente uno de los dos tendría acceso a la primera clase. Entonces él me cedió su asiento y me pidió que lo aceptara como un regalo de cumpleaños.



Jamás había tenido la oportunidad de viajar en primera clase. Te invitan a abordar primero, ni bien ubican tu asiento te ofrecen una bebida, cuelgan tu chaqueta, y te tratan con una amabilidad extrema. A cada instante la azafata se acercaba a preguntarme si no deseaba o necesitaba algo. Lo que deseaba era que mi esposo viniera a ocupar el asiento que estaba vacío a mi lado, pero era en lo único que no podían complacerme.



Miré la ciudad por la ventana antes de despegar y pensé que tal vez Dios deseaba un tiempo a solas conmigo. En medio de un día atareado, no me había dado el tiempo de conversar con él. Ese asiento vacío a mi lado, simbolizó de pronto que alguien solicitaba sentarse conmigo. Pensé que Dios me había llevado a primera clase, el día de mi cumpleaños con un propósito especial. Y me conmovió su ternura.



Había estado tan atareada durante el día que apenas había musitado un “gracias” cuando desperté. Pero no le había agradecido lo suficiente por una vida fabulosa. A los cuarenta nueve años reconocía que tenía una vida de “primera clase”. Había nacido en medio de dificultades, en una pequeña hacienda, en un parto que se complicó. Pero él me preservó la vida. Me dio unos padres a los que amo entrañablemente, y de los que aprendí valores fundamentales para enfrentar la vida. Una familia de primera clase, hermanos y hermanas a los que me siento muy ligada por lazos no solamente de sangre sino de amistad. Pensé en ellos y le agradecí a Dios por esos hermanos de primera clase, las mayores que fueron guardianas de mi infancia y los menores que, en cierta etapa, a mí me tocó proteger y que ahora eran adultos. Recordé algunas de las experiencias que vivimos juntos y sentí que ellos seguían siendo mi regalo.



El avión seguía surcando el cielo a una velocidad increíble mientras iba rebobinando mi vida y reconocía que tenía también un esposo de primera clase. Un hombre que me había amado durante 22 años y con el cual era muy feliz. Unos hijos de primera clase, que no sabía en ese instante, que me estaban esperando en casa con un ramo de rosas rojas. Unos amigos de primera clase, una larga lista por enumerar. Una iglesia de primera clase, un trabajo de primera clase: “porque nadie toma para sí esta honra sino el que es llamado por Dios”. (Hebreos 5:4)



Y todo esto era gratis. Los demás pasajeros habían pagado un boleto más caro para disfrutar de esos privilegios. Pero yo estaba allí como siempre sin merecerlo. Porque así es su gracia y su amor. Y esa gracia es infinita para conmigo.

Pensé en el sacrificio de Jesús. Él pagó por nosotros para que tuviéramos una vida de primera clase. Casi treinta años atrás, yo lo había aceptado como mi Salvador personal y desde entonces mi vida no dejó de ser jamás de primera clase.

El tiempo resultó muy corto para agradecer tantas bendiciones y regalos recibidos estos 49 años. Anunciaron que estábamos próximos a aterrizar cuando a través de mis lágrimas que brotaron de gratitud pude distinguir las luces de mi ciudad.

El vuelo en primera clase concluía, pero mi vida por su gracia continuaba. Esa vida abundante de primera clase que no merezco pero que disfruto por su gracia cada día.





En la Librería ASOMA
en la ciudad de Quito-Ecuador
antes del retorno a casa.

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ADMIRADAS

miércoles, 11 de agosto de 2010

DESCUBRIENDO LOS SECRETOS DE UNA MUJER EJEMPLAR Tal pareciera que las mujeres buscamos la aprobación de los demás, pues nos vestimos de cierta manera o acudimos al salón de belleza con la esperanza de que, al dejar el recinto, nuestro nuevo peinado o manicure provoquen fascinación. Sin embargo, más allá de las características físicas que pudiéramos conseguir al bajar de peso o lucir un vestido extraordinario, la admiración que perdura es aquella que surge de lo interno.

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Aprendamos de cuatro mujeres que fueron admiradas. ¿Qué vieron los demás en ellas? ¿Qué hicieron para recibir halagos y alabanzas? Desarrollemos las cualidades de estas mujeres para poder ser admiradas.

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ABNEGADAS

martes, 10 de agosto de 2010

ENFRENTANDO LOS RETOS DE LA MATERNIDAD Si usted es madre este libro le confirmará que está viviendo la aventura más maravillosa y desafiante.

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¿Recuerda su experiencia como primeriza? ¿Quién le dio los primeros consejos? ¿Cómo aprendió a renovar sus fuerzas luego de una larga noche en vela? ¿De dónde sacó tanta creatividad para solucionar problemas? ¿Quién le proveyó esa fuerza interior en el momento más doloroso? ¿Cómo enfrenta el trajín de cada día? ¿Cuál ha sido la mayor alegría? ¿Es usted una madre abnegada? En este libro, cuatro mujeres del Antiguo Testamento nos comparten sus experiencias, y con sus aciertos y desaciertos, nos enseñan a apropiarnos de la gracia, la fe y la perseverancia, para seguir enfrentando los desafíos de la maternidad.

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